Los celos matan la relación (consejo de esposa a esposa)

Los celos matan la relación (consejo de esposa a esposa)

Soy Delfita, y quiero compartirte un poco mi historia.

Desde que nací conté con la bendición de crecer con mi papá y mamá. Pero tenerlos a mi lado no me garantizaba que tendría la estabilidad de un hogar.

Pude observar cómo mi papá le era infiel a mi mamá, además de controlar su vida,  hasta el punto de decirle la manera en que tenía que vestir, las amistades que tenía que tener, y en muchas ocasiones le impedía que se relacionara con sus propios familiares.

Cuando crecí me juré que nunca eso me iba a pasar, que encontraría a un caballero que nunca me fallaría, y que iba a ser totalmente lo opuesto al modelo de padre autoritario que había vivido en mi infancia.

En mis primeros tres años de matrimonio adopté un papel totalmente inverso al que veía en mi mamá (ella muy pasiva), yo era controladora, nada de sumisa, se hacía lo que yo decía, administraba todo lo del hogar y no dejaba que mi esposo ejerciera su papel de cabeza de hogar porque yo tenía serios traumas de lo que significaba para mí ese rol de sacerdote de hogar por lo tanto no permitía la oportunidad que él fungiera ese rol.

Poco a poco mis miedos comenzaron a tomar formas de inseguridades y luego las inseguridades comenzaron a tomar formas de celos, empecé a no tener paz ni con mi esposo, ni conmigo misma.

Los celos me llevaron a ver cosas de manera muy exageradas, no permitía que mi esposo viera a mujeres en las calles, en los buses, en el centro comercial y llegué al punto que lo celaba hasta con las mujeres que salían en televisión.

Estaba claro que mis emociones controlaban mi vida, no había día que no viviera en pleitos y declarando con mi boca todos los días que él (mi esposo) me era infiel, reclamos que le hacía cada noche después del trabajo cuestionándole ¿de dónde venía?, ¿por qué tan tarde?, y cada vez que lo llamaba por teléfono me concentraba en estudiar el entorno del ambiente donde él se mantenía, y si escuchaba alguna voz de mujer no me importaba reservarme las ofensas y le decía muchísimas acusaciones que lo dejaban impotente, frustrado, ofendido, y con ganas de hacer lo que tanto yo le decía porque estaba al borde de la desesperación y del irrespeto.

Ciertamente en mi vida no había paz, mi confianza estaba puesta en un varón (mi esposo) que creía (en mi ignorancia) que tenía que ser perfecto, los muchos celos impedían que mi esposo se comunicara conmigo, pues cada vez que me decía algo de su trabajo, por ejemplo: cuando me comentaba de la contratación de una nueva compañera de trabajo, estaba atenta a cuántas veces me la mencionaba en las conversaciones que teníamos él y yo, era como que sus palabras yo las usaba en su contra.

Viví por mucho tiempo controlando sus  correos electrónicos, le revisaba todititos los mensajes de su celular, revisaba su billetera, sus camisas, en fin, los celos me trastornaron tanto que hasta me llegaba a molestar cuando no le encontraba evidencias de infidelidad, y en mí misma me decía: está disimulando muy bien, pero ya encontraré la forma de evidenciar su traición.

Yo me decía constantemente, “todo perdonaría de mi esposo menos una infidelidad”, hasta que finalmente me sucedió lo que tanto temía tal y como dice las escrituras en Job 3:25 “Porque el temor que me espantaba me ha venido Y me ha acontecido lo que yo temía.”

Para salir de ese estado de shock, tuve que empezar por reconocer que yo no estaba exenta de culpa, mis palabras habían declarado la maldición para nuestra relación, la traición, la desconfianza y ruptura; reconocía que los celos atormentaban mi vida porque no tenía al Espíritu Santo en mi vida, sino que estaba actuando conforme a mi carne, sin Cristo en mi corazón, la palabra de Dios describe lo siguiente en 1ra de Corintios 3:3 “Porque todavía sois carnales, pues habiendo celos y contiendas entre vosotros , ¿No sois  carnales y andáis como hombres?”

Entendí, que los celos no me habían servido de nada, tanto control y pleitos me llevaron a perder mi matrimonio, recuerdo que pasamos tres meses viviendo en la misma casa pero en cuartos separados hasta que una vez él se fue de casa “Mi relación por causa de los celos se había muerto”… pero pasó algo extraordinario … esta muerte anunciaba que tenía que entrar a un proceso de cambio en el que tuve que morir a mi carne y empezar a confiar en Dios y no en el hombre.

Dios tuvo misericordia de mí, y me abrió el entendimiento, tuve que decidir buscar a Dios y no apartarme más de sus caminos, pues alejada de ÉL nada podía hacer; aprendí a entender que luchar en mis propias fuerzas me traía batallas perdidas, pero fue hasta cuando le entregué a Dios mi orgullo, mi altivés y los celos amargos, que pude sentir paz, misma que inundaba todo mi ser.

Empecé a descargar mi confianza en Cristo, a través de la oración con el corazón constrito y humillado;  decidí estar en completa calma y confiar en Dios, empezó muy dentro de mí a fluir cada fruto del Espiritu Santo, y no había en mi mente y mi corazón más lugar que para Dios y las promesas que él me daba si era obediente y perseverante.

Para finalizar, quiero contarte más de la palabra en Marcos 9:23 que dice así: “Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible” me aferré a esa palabra y deposité una de mi más gran debilidad “los celos” creí que Dios podría obrar el milagro y así fue, lo que sentía imposible en mis fuerzas, cambió a “sí puedo sacar los celos de mi vida, de mis pensamientos y corazón”, y Dios lo hizo, me fue posible y ahora vivo con gozo y la confianza en que Dios ha obrado el Milagro de ser libre de celos”.

Si lo hizo conmigo, lo puede hacer contigo, te invito a que hoy decidas cambiar el rumbo de tus emociones carnales por los frutos del Espíritu Santo, ora conmigo con el corazón dispuesto al cambio: Padre Celestial gracias por la oportunidad que me da hoy para pedirle que me ayude en que los celos no formen parte de mi vida, yo creo que tú me ayudarás y seré libre para confiar en ti y mi cónyuge, ayúdeme ser una esposa sabia y descargar mis debilidades en tu presencia para recibir tu fortaleza, gracias por amarme, liberarme y darme las herramientas para ser feliz con el regalo que has dado como es: la familia, en el nombre de Jesús Amén.

El consejo más importante para tener un Matrimonio en armonía y vivir felices, es que Cristo Jesús sea el Centro de la familia. Con Él cada área podrá ir siendo restaurada, sólo debes invitarlo, creyendo en tú corazón y con humildad a que Él tome control de tú Matrimonio, realizando la siguiente oración: “Señor Jesús te necesito, me arrepiento de todos mis pecados, te acepto en este momento en mi corazón, te reconozco mi salvador personal y te pido inscribas mi nombre en el libro de la vida;  te pido que seas el Centro en mi corazón y mi familia, ordena mi Matrimonio, ayúdanos, sé que sólo contigo seremos verdaderamente felices, gracias Jesús, AMEN”.

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Dios, tú y tu cónyuge; porque cordón de 3 dobleces no se rompe fácilmente.

Dios bendiga tu relación de pareja, gracias por tu tiempo dedicado a leernos, esperando sea de edificación para tu vida.

¡Somos Matrimonios Victoriosos!

Mujer, madre y esposa conforme al corazón de Dios.

Mujer, madre y esposa conforme al corazón de Dios.

Cuando Dios creó al hombre como lo dice su palabra en el libro de Génesis le concedió el regalo más extraordinario, admirable, valioso y esencial en la vida de todo hombre: la mujer.  El gran creador (Jehová Dios) manifestó su poder, amor, inteligencia, creatividad máxima, pasión, sabiduría, belleza, al formar a este ser maravilloso a quien llamó Eva (su nombre significa: “fuente de vida”, “aquella que da la vida”) y la estableció para ser la ayuda idónea para Adán, manifestando que “no es bueno que el hombre este sólo”. Génesis 2:18-23.

¿Qué es lo que ahora necesitamos las mujeres, madres y esposas para cumplir con sus funciones o roles, y más allá para desarrollar un corazón conforme al corazón de Dios?  Hemos  perdido el enfoque divino (Bíblico) que se estableció en el principio, hoy celebramos los grandes logros, transformaciones, retos alcanzados por muchas mujeres alrededor del mundo que sobresalen en la sociedad o cultura venciendo obstáculos, barreras sociales, profesionales, familiares e incluso religiosas.  Pero lamentablemente hemos menospreciado el papel de la mujer como MADRE Y ESPOSA en el hogar, donde deben ocurrir los mayores logros, triunfos y transformaciones en la vida de los que la rodean.

Nos desarrollaremos a través del pasaje bíblico de proverbios 31.

Si leemos a plenitud todo el capítulo 31 nos daremos cuenta que una mujer con virtud debe desarrollar muchas habilidades, y digo desarrollar porque a medida que nos relaciones más con Dios y su presencia alcanzaremos estas características o virtudes.

  1. Generosa (Proverbios 31:20)
  2. Integra (Proverbios 31:11)
  3. Inteligente (Proverbios 31:16)
  4. Trabajadora (Proverbios 31:18)
  5. Valiente (Proverbios 31: 25)
  6. Decidida (Proverbios 31:17)
  7. Sabia (Proverbios 31:26)
  8. Llena de Fé.

También podemos encontrar en otros pasajes bíblicos las siguientes cualidades:

  1. Ora en todo tiempo (Efesios 6:18)
  2. Da gracias a Dios en todo (1 tesalonicenses 5:18)
  3. Humilde (Filipenses 2:3-4)
  4. Procura conocer a Dios más íntimamente
  5. Obediente a la palabra de Dios (Efesios 4:29)
  6. Perdona fácilmente (Efesios 4:32)
  7. Cuida de sus hijos (Tito 2:3-5, 1 Timoteo 5:14)

 Administra bien su casa y según los principios divinos (Tito 2:3-5, Proverbios 14:1; 31).

Leer para mí esta lista (a través de la palabra) en algunos momentos quizás fue frustrante, me sentí como muchas mujeres completamente descalificada, llegué a pensar que en realidad ese tipo de mujer no existe en este planeta, que quizás con esfuerzo podría desarrollar una que otra virtud más nunca podría cumplir con todas en su plenitud. Tranquila! Lo único que necesitamos es ser aprobadas por Dios y no por una sociedad, Sí, pero es que justamente es Dios quien desea que alcancemos este propósito, ¿se complica esto? Por supuesto que No, hemos descubierto que mientras una mujer no encuentre su identidad en Dios no podrá desarrollar ninguna de estas cualidades o al menos no en su mayoría. Estamos cada una en diferentes procesos, etapas, niveles de Fé, pero si necesitamos todas ser moldeadas por Dios, dependemos de la obra que le permitamos de su Espíritu Santo en nuestra vida.

CONCLUSIONES:

Si deseas ser una mujer, esposa y madre conforme al corazón de Dios, basta reconocer que necesitas absolutamente de Dios, principalmente ser revestida  con su Gracia, Amor y Misericordia. Que día a día debes cultivar tu relación personal (comunión, intimidad) con Cristo Jesús y con el Espíritu Santo para desarrollar su fruto (Gálatas Cap. 5) y ser renovada en tus pensamientos y tus fuerzas.

El versículo 30 del cap. 31 de proverbios dice: “engañoso es el encanto y pasajera la belleza; la mujer que teme al Señor es digna de alabanza”. Hoy en día se rinde culto a la belleza exterior o física que poseen en su mayoría las mujeres, pero esta belleza es pasajera, debemos reconocer y aplaudir a aquellas mujeres que honran a Dios con su estilo de vida. Proverbios 31:31 “Sean reconocidos sus logros y públicamente alabadas sus obras”, ¿a qué se refiere este texto?, estamos seguros que a la labor trascendental como mujer, madre y esposa dispuesta a sacrificarse por su familia; trabajadora, atenta, prudente, sabia, maestra del bien, que cuida de su hogar, fuerte, segura, pendiente de las necesidades de su familia pero que fundamentalmente ama a Dios, cumple y obedece su palabra.

El consejo más importante para tener un Matrimonio en armonía y vivir felices, es que Cristo Jesús sea el Centro de la familia. Con Él cada área podrá ir siendo restaurada, sólo debes invitarlo, creyendo en tú corazón y con humildad a que Él tome control de tú Matrimonio, realizando la siguiente oración: “Señor Jesús te necesito, me arrepiento de todos mis pecados, te acepto en este momento en mi corazón, te reconozco mi salvador personal y te pido inscribas mi nombre en el libro de la vida;  te pido que seas el Centro en mi corazón y mi familia, ordena mi Matrimonio, ayúdanos, sé que sólo contigo seremos verdaderamente felices, gracias Jesús, AMEN”.

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Si nos amamos… ¿por qué no nos entendemos?

Si nos amamos… ¿por qué no nos entendemos?

Esa pregunta me la hice varias veces a mí misma, era tan complicado hablar el mismo lenguaje, era como que yo hablaba en chino y él en francés, en pequeños detalles no lográbamos ponernos de acuerdo y sentíamos que nos lastimábamos cada vez que uno de los dos hablaba para expresarse.

Teníamos serios problemas de estilos conversacionales, frecuentemente esperábamos que el “otro” adivinara lo que pensábamos y de no ser así pues iniciaba una nueva a la discusión, y con la interrogante muy dentro del corazón: si nos amamos… ¿por qué no nos entendemos?

Realmente nada tiene que ver lo que podamos sentir el uno para el otro, con la capacidad de poder expresar correctamente nuestros puntos de vistas; el arte de saber comunicarnos no radica en cuánto podamos amarnos, sino en la capacidad de saber expresar tus puntos de vistas.

Podía notar que a la medida que pasaba el tiempo compartiendo mi vida al lado de él, las palabras y los gestos no concordaban, sentía una confusión cuando el decía ¿qué quieres? (lo escuchaba de una forma colaborativa) pero con aquel gesto de “ojalá no me pida nada porque me desincomodaría”.

Entonces me decía a mi misma: cuando sus palabras digan una cosa pero los gestos digan otra ¿qué creeré? O bien, ¿me centraré en sus palabras o en el tono? Realmente estaba muy confundida, hasta que encontré la respuesta al leer una porción de un libro escrito por Alberth Merhabian; quien planteó una fórmula de los impactos de la Comunicación, esa fórmula ponía en manifiesto que el cónyuge dará más importancia a los “elementos no verbales” que a las palabras.

Para ejemplificar un poco podría poner una frase que diga: ¿por qué vienes tarde del trabajo? El impacto de las “palabras” según su fórmula tiene un impacto del 7%, pero si a esa expresión le añadiéramos el “tono” tendría un impacto de 38% y completaríamos si a esa expresión le agregáramos el elemento de “expresión facial” añadiría un impacto del 55%, por lo tanto al momento de la conversación debemos tener más cuidado con: el tono y la expresión facial que de las palabras.

Entonces empecé a ponerle mayor atención a los elementos no verbales y el cambio fue notorio, yo debía de moderar no tanto mis palabras sino el tono y los gestos, y ¿saben qué sucedió? La comunicación en ambos empezó a fluir de una manera sana y productiva, logré inclusive entender que lo que no se dice también comunica algo.

En muchas ocasiones los malos entendidos crearon un mal sabor en nuestra relación, y entendí que somos diferentes: el varón se enfoca desde el ángulo de la competencia, y la mujer desde el ángulo de las relaciones; el varón valora la independencia, en cambio la mayoría de las mujeres valora más la interdependencia, por ejemplo para el varón el hecho de consultar el punto de vista de su esposa para tomar una decisión puede percibirse como una señal de debilidad, en cambio para una esposa el hecho de consultarle al esposo es señal de consulta porque su vida está ligada a él y quiere transmitir que le importa su punto de vista porque valora su contribución para la decisión.

Realmente llegas a vivir junto con tu cónyuge todos los estados emocionales que se corazón experimenta, y por ello se debe pedir a Dios sabiduría para sobrellevar cada situación y hacer la relación más fuerte.

El amor es una decisión de cada día, a pesar del desánimo que pueda producir cuando aún hay temas en los cuales se nos dificulte solucionar o ponernos de acuerdo, entender que Dios es el único que nos puede dar la solución siempre y cuando tengamos la humildad y disipe el orgullo,  la disposición de abrir el corazón para amar y comprender que la riqueza de nuestra relación radica en nuestras propias diferencias sabiamente compartidas para abonar a la estabilidad de nuestro matrimonio.

Nunca dejemos de aprender el uno del otro, Dios nos ha diseñado para ser un equipo y Génesis 1:28 centra las bases en que el matrimonio es bendecido por DIOS.

Está leyendo un esposo o una esposa que es bendecido/a por Dios. Así que levántate porque Dios te ha llamado para que cumplas sus propósitos.

El consejo más importante para tener un Matrimonio en armonía y vivir felices, es que Cristo Jesús sea el Centro de la familia. Con Él cada área podrá ir siendo restaurada, sólo debes invitarlo, creyendo en tú corazón y con humildad a que Él tome control de tú Matrimonio, realizando la siguiente oración: “Señor Jesús te necesito, me arrepiento de todos mis pecados, te acepto en este momento en mi corazón, te reconozco mi salvador personal y te pido inscribas mi nombre en el libro de la vida;  te pido que seas el Centro en mi corazón y mi familia, ordena mi Matrimonio, ayúdanos, sé que sólo contigo seremos verdaderamente felices, gracias Jesús, AMEN”.

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Las Expectativas en el Matrimonio

Las Expectativas en el Matrimonio

Recuerdo muy bien el día en que me casé, un día soleado muy agradable sin ninguna nube que pudiera estropear un día tan significativo para mi esposa y para mí, un día perfecto, al fin habíamos decidido casarnos y unir nuestras vidas en un largo viaje el cuál prometía ser placentero, lleno de felicidad, lleno de armonía sin la presencia de ningún tipo de problema, éramos dos jóvenes soñando con el Matrimonio perfecto, pues de cierta forma cada uno esperaba del Matrimonio esa hermosa frase al final de toda telenovela y cuento de hadas “y vivieron felices para siempre..”.

Los primeros meses de nuestro Matrimonio fueron excepcionales, disfrutábamos estar juntos en todo momento, era nuestra primera experiencia de vivir juntos en un hogar, pero como toda relación, la cercanía comenzó a revelar imperfecciones, la convivencia sacó a luz actitudes en ambos que no estaban incluidas en la frase que ya habíamos creído “y vivieron felices para siempre”. Un día mi esposa sale del baño, toma su ropa, se viste, se arregla y deja la toalla húmeda en la cama, y yo siendo un poco ordenado al ver lo que ocurría pregunto: “¿vas a dejar la toalla encima de la cama?”, su respuesta fue, “sí, después la llevaré al tendedero”, lo que no sabía es que ese “después lo hago”, tomaría más del tiempo que yo esperaba, en ese momento recordé lo que un día siendo novios me dijo “yo soy muy ordenada”, en ese momento sentí que no tenía lo que me habían prometido y creo que a ella le pasó lo mismo, yo le decía siendo novios, “soy un buen administrador del dinero”, pero en la realidad el dinero parecía agua en mis manos.

Creo que en este punto quizás muchos ya se han identificado, quizás para muchos la sorpresa resultó ser mayor, y viene a tu mente el pensamiento “esto no es lo que me prometieron”, ciertamente en la etapa del noviazgo reflejamos la mejor versión de cada uno, reflejamos las mejores cualidades y nos esforzamos por impresionar a esa persona que amamos, sin lugar a dudas exageramos muchas cosas, algo similar cuando vas a una tienda y aparece un entusiasta vendedor con el mejor ánimo y educación para atenderte, y al presentarte un producto comienza a describirte todas las características y bondades del producto con toda la amabilidad posible y quizás  salga de ti una pregunta: ¿y si me da problemas el producto?”, la respuesta del vendedor será: “nooooooooo, para nada, esto es lo mejor de lo mejor, es poco probable por no decirle nunca!!, el producto no le dará problemas”, la sorpresa es que al llegar a tu hogar lo que has comprado comienza a dar fallas, y dices «no tengo lo que me han prometido!!!».

Así son las expectativas en el Matrimonio y en todas nuestras relaciones en nuestro diario vivir, siempre esperamos lo mejor de las personas y no significa que no puedas esperar lo mejor de tu matrimonio, todo ser humano tiene derecho a esperar lo bueno de la vida, incluyendo el matrimonio. Sin embargo, nuestras expectativas matrimoniales deben ser en todo momento razonables.

En las relaciones interpersonales, a mayor grado de intimidad o cercanía, mayor es el grado de frustración porque siempre esperaremos más de las personas más próximas a nosotros. Cuando tu vecino, o un compañero de trabajo, actúa “por debajo” de nuestras expectativas, es decir nos defrauda, simplemente vamos a esperar menos de esa persona en el futuro; o, simplemente nos distanciamos de ellas. No así cuando quien falla es el padre, la madre, el mejor amigo, o tu esposo o esposa.

A diferencia de las expectativas que tenemos alrededor de otras personas, las que traemos al matrimonio tienen la propiedad de ser más inflexibles. Esto significa que, aunque nuestro cónyuge nos desilusione, este hecho no nos hace bajar las expectativas, siempre estaremos esperando lo mejor y lo que una vez nos prometieron.

El problema con las expectativas es que muchas son producto de tu imaginación, simplemente has idealizado el Matrimonio, tu mente ha formado un Matrimonio perfecto y no existe el Matrimonio perfecto, lo que existe son dos imperfectos que pueden disfrutar perfectamente de su unión a pesar de reconocer que la misma es imperfecta.

Expectativas comunes dentro del Matrimonio

 

Quizás te resulte familiar:

“Yo espero que ahora que nos casamos, esté de acuerdo en todas las decisiones que tome”

O quizás:

“Ahora que estamos casados espero que, me conozca tan bien, que no necesite decirle qué es lo que quiero para que él o ella sepa”

o incluso:

“Ahora que estamos casados, yo espero que haga todas las cosas con el mismo cuidado que yo lo hago”

Estas expectativas además de no ser razonables, crean un equipaje emocional bastante pesado porque siempre vas a exigir que éstas sean cumplidas. ¿Cuán pesado puede ser su equipaje?, a continuación, veremos algunas de las expectativas más usuales dentro del Matrimonio:

Un Matrimonio Perfecto

No existe un Matrimonio perfecto, hay que tener claro que somos seres imperfectos, cuando nos casamos no elegimos a nuestra pareja en un bufet, escogiendo solamente lo agradable, nuestro cónyuge al igual que uno mismo tiene virtudes y defectos, debemos pedirle a Dios nos muestre qué aspectos debo cambiar yo para que mi forma de vivir contribuya al matrimonio, vivir en el Matrimonio procurando que tu cónyuge cambie según lo que has idealizado en tu mente es vivir neciamente, pero vivir en el matrimonio haciendo cambios en uno mismo es vivir sabiamente.

Un Matrimonio libre de Conflictos

Un Conflicto es el encuentro de dos opiniones diferentes, y les tengo una noticia, su cónyuge no piensa igual que usted, Dios nos ha hecho con mentalidades diferentes, todo matrimonio necesita cierta dosis de conflictos porque un conflicto bien abordado produce crecimiento y trae madurez y mayor intimidad a la relación.

Un Matrimonio donde la pasión nunca termine

Un matrimonio cuya base son las relaciones íntimas, ciertamente será difícil sostenerlo en el tiempo, si bien son importantes las relaciones sexuales en el matrimonio, estas no deben ser la base de tu relación, un matrimonio se sostiene en el tiempo por el amor incondicional, deben aprender a disfrutar de estar tiempos juntos, tener pláticas amenas, compartir momentos inolvidables, salir de viaje, soñar como Matrimonio.

Un Matrimonio donde él o ella nunca cambie

Ciertamente con el pasar del tiempo todos cambiamos, nuestro pensamiento y manera de ver las cosas se va renovando, esto no quiere decir que en el Matrimonio dejamos de enamorarnos, ó dejamos de dar detalles, al contrario, debemos de tener mayor cuido del Matrimonio siendo más diligente en el cuidado de la relación, a esto llamaríamos con un buen cambio en uno mismo.

Si las expectativas están perjudicando mi vida Matrimonial, ¿qué debo hacer?

El primer paso es, hacer una lista de todas aquellas cosas que imaginé tendría del Matrimonio, ya que muchas veces adjudicamos al Matrimonios propiedades que no tiene, por ejemplo, pensamos que el Matrimonio nos hace felices cuando lo correcto es, yo hago que mi matrimonio sea feliz, somos nosotros mismos los que damos forma a nuestra relación, lo que nuestro Matrimonio llegue a ser, será el producto del esfuerzo y dedicación que usted pueda dar a su relación, analicemos cada expectativa sin realmente son razonables o no.

¿Cuál es el desafío?

El apóstol Pablo nos dice en la carta a los Romanos 12:2, que nuestra vida sea transformada por medio de la renovación de nuestra mente, significa que nuestra forma de pensar debe de transformarse y cuando nuestros pensamientos son renovamos en nuestro Matrimonio, podremos entonces reinventarnos, es decir dejar lo viejo y comenzar a caminar por algo nuevo, dejar atrás las expectativas que hasta este momento han robado la paz de tu Matrimonio.

Una vez que lo viejo muere, damos lugar al nacimiento de algo nuevo, damos lugar al nacimiento de una nueva unión, decida cambiar su forma de pensar, decida dejar de exigir algo que no es razonable, decida vivir un Matrimonio nuevo, casarse de nuevo con el mismo ser que un día prometieron amarse y respetarse y hacer de este camino, un viaje placentero para ambos.

Aunque se existan dificultades, tristezas y desalientos, no abriguen jamás ni usted ni su cónyuge el pensamiento de que su unión es un error o una decepción… Sigan teniendo entre ustedes ese mismo miramiento que se tenían al principio. Aliéntense uno a otro en las luchas de la vida. Procure cada uno favorecer la felicidad del otro. Haya entre ustedes amor mutuo y sopórtense uno a otro. Entonces el casamiento, en vez de ser la terminación del amor, será más bien su verdadero comienzo. 

Proverbios 24:3, dice que con Sabiduría se edifica la casa y con Inteligencia se llenan los cuarto, adquiere de Dios Sabiduría para edificar tu Matrimonio y no dejes que las expectativas puedan derrumbarlo.

El consejo más importante para tener un Matrimonio en armonía y vivir felices, es que Cristo Jesús sea el Centro de la familia. Con Él cada área podrá ir siendo restaurada, sólo debes invitarlo, creyendo en tú corazón y con humildad a que Él tome control de tú Matrimonio, realizando la siguiente oración: “Señor Jesús te necesito, me arrepiento de todos mis pecados, te acepto en este momento en mi corazón, te reconozco mi salvador personal y te pido inscribas mi nombre en el libro de la vida;  te pido que seas el Centro en mi corazón y mi familia, ordena mi Matrimonio, ayúdanos, sé que sólo contigo seremos verdaderamente felices, gracias Jesús, AMEN”.

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Hacerse preguntas ayuda a satisfacer las necesidades de mi cónyuge.

Hacerse preguntas ayuda a satisfacer las necesidades de mi cónyuge.

Una de las primeras cosas que entendí al llegar al Ministerio de Matrimonios es que cada uno de nosotros tiene necesidades que deben ser satisfechas por nuestro cónyugue. Cuando decidí enfocarme en trabajar en las necesidades de mi esposa, lo primero que logre fue tener claridad de cuales eran, cuantas eran, y como yo podía satisfacer esas necesidades. A pesar que logre tener la lista específica, y digo esto ya que le pregunte a mi esposa si había alguna otra y si las que tenia eran las correctas, concientizarme me llevo más tiempo de lo que pensé que me llevaría.

Es que conocer no es lo mismo que estar consciente, explico con un ejemplo: el fumador conoce el daño que le causa fumar y aun así no deja de hacerlo, es solo hasta que toma consciencia que decide dejarlo y lo logra.

Pero ¿por qué aún sabiendo hacer lo bueno no lo hacemos? A sabiendas que voy a ser más feliz a mi cónyuge si cambiara un mal hábito o algo que le desagrada ¿por qué se hace tan difícil cambiar?

Exactamente lo mismo que le sucede al fumador, no basta con tener el conocimiento es necesario tomar consciencia, adquirir un nuevo hábito o dejar uno malo, requiere de mucha energía y esfuerzo y el cerebro no está dispuesto, él siempre quiere ahorrar energía, además hay algo llamado surco neuronal que es la información que viaja de cierta forma entre las neuronas, y lograr que viaje de otra forma, que use otro camino es retador, ejemplo: si nunca he estado pendiente de comprar lo que hace falta de supermercado en la casa, adquirir el nuevo hábito es un reto, se me olvidarán cosas, no me percataré de otras cosas que faltan y no sentiré motivación de hacerlo con excelencia porque no este en mis prioridades; ya que están en las de mi cónyuge.

Entonces sucede que el tiempo pasa y si no trabajo contra mi cerebro perezoso (que no quiere salir de su zona de confort), estaré recayendo en los mismos problemas  pues no he satisfecho las necesidades de mi cónyuge, por pereza mental y por falta de tomar consciencia.

Una y otra vez repasaba las necesidades de mi esposa y note que no avanzaba en ninguna durante mucho tiempo, eso explica porqué tampoco mi relación avanzaba, hasta el día que decidí ir una a una formando hábitos que me hicieran hacer lo que ella me demandaba, primero entendí que una vez ella tuviera satisfechas sus necesidades estaría dispuesta a trabajar en las mías y segundo el Amor me motivó a esforzarme por hacerla feliz, pero había una de sus necesidades que se escapaba a mis posibilidades es decir no dependía totalmente de mí, entonces es ahí donde el hacerse preguntas entra en acción.

Si al cerebro se le da la señal que no se puede hacer nada, el obedece y no aporta ideas de que hacer, y si contrario a eso, le hacemos preguntas el trabajará incluso mientras dormimos buscando respuestas e ideas de como solucionar, a esto le llamo: modo creativo, es decir hacerse preguntas es el primer paso para encontrar soluciones, en este caso de cómo mejorar mi relación de pareja.

Si al cerebro se le da la señal que no se puede hacer nada, el obedece y no aporta ideas de que hacer, y si contrario a eso, le hacemos preguntas él trabajará incluso mientras dormimos buscando respuestas e ideas de como solucionar, a esto le llamo: modo creativo, es decir hacerse preguntas es el primer paso para encontrar soluciones, en este caso de ¿cómo mejorar mi relación de pareja?

Así que me pregunté:  ¿qué puedo hacer mientras no puedo satisfacer la necesidad de mi esposa y se me escapa a mi posibilidad?, y así fue que surgió una lista detallada de cómo actuaría para mientras llegaba la respuesta de Dios a la necesidad de mi esposa, de esa forma el hacerte preguntas te mostrara el camino, esto es llamado meditación en algunas culturas, filosofar en otras, nosotros creemos que a través de poner al cerebro en modo creativo, Dios te mostrara que hacer y cómo hacer, la orientación vendrá de tus ideas y de Dios.

Hoy estoy muy motivado a seguir trabajando con mi máximo esfuerzo en satisfacer las necesidades de mi esposa, y si encuentro que se escapa de mi capacidad me pregunto ¿qué puedo hacer mientras tanto? eso me da paz porque sé que hago lo que me corresponde hacer y no dejo que mi relación sea el azar o sólo Dios quien la mejore, te invito a que des tu máximo esfuerzo por tomar conciencia de las necesidades de tu cónyuge y adquieras nuevos hábitos, dejes algunos malos y siempre hazte preguntas de ¿cómo actuar? y ¿qué es lo que me toca hacer?

El consejo más importante para tener un Matrimonio en armonía y vivir felices, es que Cristo Jesús sea el Centro de la familia. Con Él cada área podrá ir siendo restaurada, sólo debes invitarlo, creyendo en tú corazón y con humildad a que Él tome control de tú Matrimonio, realizando la siguiente oración: “Señor Jesús te necesito, me arrepiento de todos mis pecados, te acepto en este momento en mi corazón, te reconozco mi salvador personal y te pido inscribas mi nombre en el libro de la vida;  te pido que seas el Centro en mi corazón y mi familia, ordena mi Matrimonio, ayúdanos, sé que sólo contigo seremos verdaderamente felices, gracias Jesús, AMEN”.

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