Una de las primeras cosas que entendí al llegar al Ministerio de Matrimonios es que cada uno de nosotros tiene necesidades que deben ser satisfechas por nuestro cónyugue. Cuando decidí enfocarme en trabajar en las necesidades de mi esposa, lo primero que logre fue tener claridad de cuales eran, cuantas eran, y como yo podía satisfacer esas necesidades. A pesar que logre tener la lista específica, y digo esto ya que le pregunte a mi esposa si había alguna otra y si las que tenia eran las correctas, concientizarme me llevo más tiempo de lo que pensé que me llevaría.

Es que conocer no es lo mismo que estar consciente, explico con un ejemplo: el fumador conoce el daño que le causa fumar y aun así no deja de hacerlo, es solo hasta que toma consciencia que decide dejarlo y lo logra.

Pero ¿por qué aún sabiendo hacer lo bueno no lo hacemos? A sabiendas que voy a ser más feliz a mi cónyuge si cambiara un mal hábito o algo que le desagrada ¿por qué se hace tan difícil cambiar?

Exactamente lo mismo que le sucede al fumador, no basta con tener el conocimiento es necesario tomar consciencia, adquirir un nuevo hábito o dejar uno malo, requiere de mucha energía y esfuerzo y el cerebro no está dispuesto, él siempre quiere ahorrar energía, además hay algo llamado surco neuronal que es la información que viaja de cierta forma entre las neuronas, y lograr que viaje de otra forma, que use otro camino es retador, ejemplo: si nunca he estado pendiente de comprar lo que hace falta de supermercado en la casa, adquirir el nuevo hábito es un reto, se me olvidarán cosas, no me percataré de otras cosas que faltan y no sentiré motivación de hacerlo con excelencia porque no este en mis prioridades; ya que están en las de mi cónyuge.

Entonces sucede que el tiempo pasa y si no trabajo contra mi cerebro perezoso (que no quiere salir de su zona de confort), estaré recayendo en los mismos problemas  pues no he satisfecho las necesidades de mi cónyuge, por pereza mental y por falta de tomar consciencia.

Una y otra vez repasaba las necesidades de mi esposa y note que no avanzaba en ninguna durante mucho tiempo, eso explica porqué tampoco mi relación avanzaba, hasta el día que decidí ir una a una formando hábitos que me hicieran hacer lo que ella me demandaba, primero entendí que una vez ella tuviera satisfechas sus necesidades estaría dispuesta a trabajar en las mías y segundo el Amor me motivó a esforzarme por hacerla feliz, pero había una de sus necesidades que se escapaba a mis posibilidades es decir no dependía totalmente de mí, entonces es ahí donde el hacerse preguntas entra en acción.

Si al cerebro se le da la señal que no se puede hacer nada, el obedece y no aporta ideas de que hacer, y si contrario a eso, le hacemos preguntas el trabajará incluso mientras dormimos buscando respuestas e ideas de como solucionar, a esto le llamo: modo creativo, es decir hacerse preguntas es el primer paso para encontrar soluciones, en este caso de cómo mejorar mi relación de pareja.

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Si al cerebro se le da la señal que no se puede hacer nada, el obedece y no aporta ideas de que hacer, y si contrario a eso, le hacemos preguntas él trabajará incluso mientras dormimos buscando respuestas e ideas de como solucionar, a esto le llamo: modo creativo, es decir hacerse preguntas es el primer paso para encontrar soluciones, en este caso de ¿cómo mejorar mi relación de pareja?

Así que me pregunté:  ¿qué puedo hacer mientras no puedo satisfacer la necesidad de mi esposa y se me escapa a mi posibilidad?, y así fue que surgió una lista detallada de cómo actuaría para mientras llegaba la respuesta de Dios a la necesidad de mi esposa, de esa forma el hacerte preguntas te mostrara el camino, esto es llamado meditación en algunas culturas, filosofar en otras, nosotros creemos que a través de poner al cerebro en modo creativo, Dios te mostrara que hacer y cómo hacer, la orientación vendrá de tus ideas y de Dios.

Hoy estoy muy motivado a seguir trabajando con mi máximo esfuerzo en satisfacer las necesidades de mi esposa, y si encuentro que se escapa de mi capacidad me pregunto ¿qué puedo hacer mientras tanto? eso me da paz porque sé que hago lo que me corresponde hacer y no dejo que mi relación sea el azar o sólo Dios quien la mejore, te invito a que des tu máximo esfuerzo por tomar conciencia de las necesidades de tu cónyuge y adquieras nuevos hábitos, dejes algunos malos y siempre hazte preguntas de ¿cómo actuar? y ¿qué es lo que me toca hacer?

El consejo más importante para tener un Matrimonio en armonía y vivir felices, es que Cristo Jesús sea el Centro de la familia. Con Él cada área podrá ir siendo restaurada, sólo debes invitarlo, creyendo en tú corazón y con humildad a que Él tome control de tú Matrimonio, realizando la siguiente oración: “Señor Jesús te necesito, me arrepiento de todos mis pecados, te acepto en este momento en mi corazón, te reconozco mi salvador personal y te pido inscribas mi nombre en el libro de la vida;  te pido que seas el Centro en mi corazón y mi familia, ordena mi Matrimonio, ayúdanos, sé que sólo contigo seremos verdaderamente felices, gracias Jesús, AMEN”.

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Dios, tú y tu cónyuge; porque cordón de 3 dobleces no se rompe fácilmente.

¡Somos Matrimonios Victoriosos!

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